El dolor crónico y las condiciones neurológicas frecuentemente alteran el sueño. Analizamos las dolencias que afectan el descanso nocturno y estrategias para mejorarlo.
El dolor crónico interrumpe el sueño, y la falta de sueño reparador disminuye el umbral del dolor. Romper este ciclo es fundamental para la recuperación en condiciones musculoesqueléticas y neurológicas.
Despertarse frecuentemente debido al dolor, incapacidad para encontrar posiciones cómodas, dolor que empeora en reposo.
Problemas para conciliar el sueño por ansiedad, síndrome de piernas inquietas, o condiciones neurológicas que afectan el ritmo circadiano.
Despertarse cansado a pesar de horas suficientes de sueño, común en fibromialgia y síndrome de fatiga crónica.
Selecciona una dolencia para ver el análisis completo de su relación con los problemas de sueño y estrategias específicas.
Dificultad para conciliar o mantener el sueño, que puede ser primario o secundario a otras condiciones de dolor crónico.
Síndrome caracterizado por sueño no reparador, despertar cansado y alteraciones en la arquitectura del sueño.
Estado de hiperalerta que dificulta la relajación necesaria para conciliar el sueño y mantenerlo.
Dolor persistente en la zona lumbar que dificulta encontrar posiciones cómodas para dormir y causa despertares por dolor.
Problemas cervicales que afectan la posición durante el sueño y pueden causar dolor que interrumpe el descanso.
Desgaste articular que causa dolor nocturno y rigidez matutina, afectando la calidad del sueño.